miércoles, 1 de marzo de 2017

Febrero, emocional.

No puedo evitar empezar el resumen del mes con lo que ha sido para mí el centro de todo, la publicación de Valiente Vera, pequeña Sara.
Supongo que puedo llegar a ser muy pesada, pero siempre me han enseñado que hay palabras que nunca están de más, como en este caso, así que GRACIAS de nuevo.
A todas.
A las que habéis apostado por mí otra vez, casi a ciegas, tanto en digital como en la versión en papel.
A las que habéis logrado que me posicionara en los primeros puestos de Amazon.
A las que me habéis dado a conocer a nuevas lectoras.
A las que habéis reído, llorado, sufrido y sentido el dolor y el amor de Sara, Alex, Vera e incluso de Yago.
A las que os he decepcionado un poco, también.
A todas y cada una de vosotras, las que hacéis posible que siga levantándome cada mañana con mil ideas, con ganas de esforzarme y mejorar, de aprender, de no tirar la toalla.

Os avanzo que ya estoy inmersa en nuevos proyectos y que sé que esta novela se os ha hecho corta, acostumbradas a dos bilogías. Paciencia, porque es posible que el año no acabe siendo solo de la casa del lago, aunque depende de muchos factores, pero ¡crucemos los dedos!

No obstante, como no es plan tirarme toda la entrada mirándome el ombligo por muy contenta que esté, también quiero hablaros de las lecturas que me han acompañado en febrero.

viernes, 24 de febrero de 2017

Detrás del telón: Valiente Vera, pequeña Sara.

Valiente Vera, pequeña Sara ya es vuestra.

Un proyecto diferente para mí en muchos aspectos, con un tono dulce y nostálgico que me atrapó desde el primer momento que me puse en la piel de todos ellos, y que disfruté mientras le daba forma hasta que llegó el momento de poner el punto y final.

No es la historia a la que más unida me siento, quizá porque la viví más como una espectadora que como si fuera una vivencia personal, que era el modo en el que había sentido las anteriores.

Aun así, es muy especial para mí a otros niveles diferentes.

Creo que es la única con la que se me saltaron las lágrimas la primera vez que leí el final.
Con las otras novelas he llorado en otros momentos, en escenas más sentidas o durante el desarrollo de la misma por estar demasiado involucrada, pero con Valiente Vera, pequeña Sara lo hice la primera vez que la leí de un tirón y llegué a la última frase y me dije:

Ya está, y es perfecta.

Que no significa que lo sea, pero para mí era lo que yo quería contar, y eso es lo más importante.

Esta entrada está dedicada a todas aquellas que ya la habéis leído; si aún no conocéis la historia de Vera, Sara y Alex os pido que no sigáis leyendo.
Al igual que hice con la serie Oliva y con Daniela, aquí os dejo curiosidades o detalles que fueron significativos para la creación de esta novela.

Espero que os guste :)

martes, 7 de febrero de 2017

Enero, frío y caótico

Dicen que cuando una cosa funciona, no debe cambiarse. A veces que es cuestión de renovarse o morir. Yo qué sé. Supongo que podemos coger el consejo que mejor nos venga según la situación...
El caso es que llevaba tiempo dándole vueltas a hacer algo nuevo con los resúmenes del mes, por eso de que cuando algo comienza a hacerse cuesta arriba lo mejor es intentar darle un giro para que no pese tanto.
Sé que os gustan las recomendaciones, compartir impresiones sobre libros y todo lo que hacíamos cada fin de mes, con el resumen de las lecturas. Pues bien, voy a seguir haciéndolo, pero de otra manera, porque, sinceramente, me llevaban bastante tiempo y mis rutinas están cambiando.
Me toca sacar minutos de debajo de las piedras para escribir, porque lo necesito. Porque muchas veces no caemos en la cuenta de todo lo que supone publicar un libro, las horas pasadas con las redes sociales, con las entradas, buscando fotografías, documentándonos, llevando (o sobrellevando) el papeleo que no se ve... mil rutinas diarias que hacen que al final del día contabilice y diga... ¿cuánto he sacado para hacer lo realmente importante? Y en ocasiones os confieso que es ridículo.
Así que me voy a centrar en lo que me haya aportado algo en enero; un libro, una canción, una película. Un momento. O dos. O tres. Dejarme llevar y que salga lo que tenga que salir...

viernes, 13 de enero de 2017

Valiente Vera, pequeña Sara.

Escribir es un aprendizaje continuo. Y no hablo solo de técnica, de gramática ni de todo lo que envuelve el que un libro llegue a vuestras manos, no. Esta vez hablo de que por el camino también vas aprendiendo de ti misma, de lo que eres como escritora.

jueves, 5 de enero de 2017

¡Felicidades, Daniela!

Primera entrada del año. Una muy especial. Y es que hoy hace un año que Daniela salió a la luz y pasó a ser un poco vuestra...
 Recuerdo cuando terminé de escribir Fuimos un invierno y comencé a dejar pistas en las redes sociales.
Recuerdo vuestro cariño, vuestras ganas, vuestra curiosidad.
Recuerdo el miedo; los nervios en la base del estómago que no se iban; las sensaciones que me pellizcaban por dentro y que no me abandonaron hasta que puse el punto y final definitivo a Fuiste mi verano.
Un año en el que he aprendido, he disfrutado y he crecido de la mano de Dana y su mundo.
Si ahora cierro los ojos, puedo imaginarme cientos de historias. Sé que quiero escribir sobre determinados temas, que quiero crear personajes con características concretas y en contextos muy específicos. Sé que esto no ha hecho más que empezar.
Sin embargo, también sé que, en ocasiones, algunas etapas marcan las demás, que algunas partes de tu vida se ensalzan sobre otras. Eso es esta bilogía ahora mismo para mí.
Soy consciente de que, a día de hoy, quizá ya no sea lo mejor que he escrito, que quizá el momento en el que la escribí fue lo que determinó todo, que necesitaba involucrarme en un proyecto con tanto ahínco para creerme de una vez por todas CAPAZ.

El caso es que sigue siendo muy especial para mí y por eso he querido haceros un regalo...

Porque Daniela lo merece; ella y todos los demás. Y, sobre todo, vosotras lo merecéis.

(AVISO: solo para quien ya haya leído la bilogía al completo)