miércoles, 4 de noviembre de 2015

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Ella tiene miedo.
Siente un peso en la boca del estómago que nunca antes había sentido. No es agradable, pero es placentero, porque anticipa un mundo nuevo que se muere por explorar.
Como una tormenta de verano que, aunque moje, refresca.

Él tiene ganas.
Muchas.
Un ansia que, desde que la vio aquel día con ese vestido blanco, no lo deja dormir, si te apuras ni respirar.

En la pantalla, un beso de película, de esos con una canción preciosa de fondo que te hacen creer, por un momento, que todo es posible.
Incluso un amor como el suyo.
Incluso un para siempre.

Ella se sonroja. El deseo la delata.
Él le coge la mano. El deseo lo delata.
Ella se vuelve a sonrojar y tiembla levemente.
Él carraspea y reza para que le deje de sudar la mano.
Creen que es el mejor instante de su vida y piensan que ojalá la película no terminase nunca; pero, como todo, se termina.

No se mueven.
Ven como la sala se vacía, mientras los créditos desfilan ante sus ojos avisando de un final que ninguno quiere.
Separan sus manos y suspiran.
Él por el acto terminado y Ella por lo que acaba de empezar.         

Llegan a la esquina de aquel parque que separa sus caminos, como cada día al volver de clase.

—¿Te ha gustado?—pregunta Él.
—Mucho—responde Ella.

Y ambos saben que no están hablando de la película.

Esa misma noche, Ella sueña con él, con un beso y una canción de fondo que habla de flores amarillas.
Esa misma noche, Él se masturba pensando en Ella, con la mano que aún conserva el recuerdo de su piel.
Neïra.

   

8 comentarios:

  1. Guau... precioso, nena!!

    Es un avance del nuevo libro?? Jijijiji

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    1. Gracias guapa!! Y nooooo, no tiene nada que ver, pero sería una inspiración preciosa para otra historia ;-)

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  2. Que bonito Andrea!! Me ha encantado Si me acuerdo de las mariposas en el estómago; lástima que no sean eternas. Ainsss... Besos guapa!!

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  3. Hola Sheyla! Pues sí, a veces te gustaría retroceder en el tiempo, verdad? Pero bueno, cada etapa tiene sus cosas... ;-) Besitos!!

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  4. Ay, que momentos esos del primer amor... Y que bien contado.
    Nosotras haciendo ya mil castillos en el aire con nuestro príncipe azul.
    Ellos haciendo gasto de pañuelos o servilletas de papel jajjaja

    Genial, como siempre.

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    1. Jajaja real como la vida misma, Jan. Y no es malo decirlo, no vamos a disfrazarlo de otra cosa, porque es así. ;-)

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