Lecturas abril y mayo

Sí, lo sé. He hecho trampa. Debería haber publicado el resumen de abril hace semanas, pero... era eso o dormir. Así que he decidido unir ambos meses y hablaros de las mejores novelas que he leído.
En total han sido doce novelas, ¡casi nada! Y, al hacer el resumen, me he dado cuenta de que cuatro de ellas eran novelas autopublicadas de las que de verdad merecen la pena.

Quizá sea un buen momento para reflexionar un poco sobre el tema...


Muchas veces nos preguntan por el típico debate entre autopublicación versus editorial.
Yo siempre me mojo. No me da ningún miedo decir que, pese a que tengo la suerte de haber comenzado un recorrido editorial en el que me encuentro muy a gusto, la autopublicación me lo ha dado todo. Sin ella, yo ahora mismo tendría un trabajo fuera de este mundillo (o seguiría en paro) y nunca me habría atrevido a escribir no solo por placer. Es así. Además, creo que no hay nada como hacer las cosas una misma, por mucho trabajo que nos lleve. Supone retarse y demostrarse que somos capaces de conseguir lo que nos propongamos sin un respaldo detrás.
Antes de que me lo preguntéis, excepto el tema portadas (para la que soy nula y he tirado de amigos o de encargos pagados), siempre me he encargado yo de todo. Corrección, maquetación, aprendizaje exprés con lloros asociados en momentos de pánico (normalmente, las cosas no salen a la primera). Todo lo que se os ocurra. Y esto no quiere decir que lo sepa hacer bien; aún sigo aprendiendo. De hecho, si comparo la primera versión que subí a Amazon de La lista de Oliva con Caótica Jimena (última novela autopublicada), las diferencias son notables. He evolucionado mucho, pero a base de esfuerzo, de horas peleando y de errores cometidos. Por eso, cuando una novela indie me llama la atención y descubro lo cuidada que ha salido al mercado, me siento orgullosa de las compañeras que tengo.
Sin embargo, como en cualquier sector, hay de todo. Y Amazon no se salva de esto. Soy consciente y soy la primera que a veces siente pena al ver el ranking. Pese a ello, de vez en cuando encuentras nuevas autoras que te provocan admiración, las conozca o no. Y no me refiero solo a la historia en sí (que puede gustarme más o menos, como sucede con cualquier libro), sino por el trabajo que hay detrás.
¡Va por vosotras!
Hoy os voy a hablar de Audrey Ferrer, Altea Morgan, Saray García y Cherry Chic, cuatro ejemplos muy claros de autopublicación de calidad.
Algunas son amigas, sí. ¿Y qué? ¿Qué mayor satisfacción puede haber que recomendar a una amiga tuya por un trabajazo digno de admiración? No porque sí, sino porque estas cuatro novelas se lo merecen. Unas me han gustado más que otras, pero todas me han hecho sentirme orgullosa del nivelazo que podemos encontrar entre los autores indies de Amazon.

Para Audrey Ferrer es su primera novela. Y... mamma mía.


En Nuestros mejores momentos nos cuenta una historia romántica contemporánea que hemos podido leer mil veces, pero lo hace con una calidad que ya nos gustaría a muchas (repito que es su primera novela). Con sensibilidad, reflexiones, instantes preciosos y unas descripciones del contexto que te hacen querer volar a Valencia en el acto.
En mi caso, tiene un plus. Y es que la protagonista es psicóloga (como Audrey y como una menda) y me gustó su forma de usar los conceptos psicológicos, teorías o metáforas como hilo conductor de la novela. Asumo que esto es subjetivo y que para otras personas puede espesar un poco el ritmo de la historia, pero a mí me encantó.
No sé con qué nos sorprenderá después, pero yo no pienso perderla de vista.
Si aún no la conocéis, os animo a que le deis una oportunidad.

Altea Morgan ya había publicado bajo sello editorial, pero por primera vez se ha atrevido a probar suerte en Amazon, que es cuando yo he conocido su pluma.


Lo ha hecho con una bilogía ambientada en Tokio (solo he leído la primera parte). Bien narrada, con la originalidad del contexto y el choque cultural como punto fuerte y con unos personajes adorables. En breve me pondré con el desenlace y ya os contaré, pero, de momento, puedo decir que merece la pena que le echéis un ojo.

De Saray y Cherry poco puedo decir. Solo que, independientemente de sus historias, aprendo de ellas cada día. De sus esfuerzos, de su evolución, de su nivel de autoexigencia, de sus ganas de aprender, de todo lo que hacen por que las novelas salgan lo más mimadas posibles.
No os imagináis el trabajo que hay detrás, las horas robadas al sueño, las dudas, los miedos, los esto es una mierda, las lecturas cero compartidas, los consejos que no siempre gustan pero que aceptan con valentía.

Cherry nos cuenta la historia de Amelia, la más dulce de la familia León. Como siempre, la experiencia en Sin Mar es un no parar de sonreír, de emocionarse, de disfrutar.


Saray nos presenta su segundo trabajo. Más íntimo que el primero, más dulce, tierno y con un mensaje precioso. La portada se merece mención especial, porque vaya tela, ¡qué bonita!


Os dejo aquí el link de mi reseña en GR.

Algún día escribiré una entrada acerca de la autopublicación, de las editoriales y de las ventajas e inconvenientes de cada una. Sé que muchas autoras ya han hablado sobre el tema, pero también creo que cada experiencia es un mundo y a mí me gustaría contar la mía.

Y después de estas recomendaciones, os dejo otras tres de editorial que merecen mucho la pena.

El silencio bajo el agua, Brittainy C.Cherry.


No sé qué tiene esta autora, de verdad lo digo. DEVORO sus historias. Siempre encuentro detalles en sus novelas que no me convencen, como el exceso de drama, que llega a ser hasta gratuito.
No obstante, da igual. Me engancha cosa mala y me emociona. Y son pocas los libros que me hacen soltar una lagrimita.
¿Que las tramas no son mis favoritas? No, pero tiene algo que hace que no pueda dejar de pasar páginas.

Mi hermana vive en la repisa de la chimenea, Annabel Pitcher.


Qué preciosidad de libro. Tierno, dulce, de los que te provocan un nudo en la garganta y que no te suelta. Una historia sobre la pérdida, sobre cómo una familia puede descomponerse en trozos muy pequeños, pero también arreglarse, pese a las grietas.
Una delicia. De esos que no se olvidan.

13 locuras que regalarte, Alice Kellen.


Ay, esta Alice. Qué historias más lindas nos regala. La de Jason no se queda atrás.
Tengo que confesar que, en mi caso, Jason era el que menos me llamaba la atención de la serie como personaje. Siempre fui muy de Luke, desde el primer libro, pero entonces Alice me pasó su historia y... me enamoré. Se convirtió en mi favorita de las tres, por él y también por Autumn. Por los detalles. Por los instantes especiales.
El broche de oro para una serie de diez.


Y esto es todo. Le doy la bienvenida a junio unos días antes de que termine, pero supongo que es por una buena razón.

¡¡Me voy a la Feria del Libro de Madrid!!

No sé la de veces que lo he anunciado, pero por si acaso... ¡aquí os lo dejo de nuevo!



¡Prometo crónica a la vuelta, fotos, anécdotas... y lo que se tercie!

❤️ GRACIAS por leerme y por estar siempre al otro lado ❤️

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