Gracias por todo, chica de la nariz roja

Lola llegó de repente. Fue un flechazo y ocurrió cuando no debía. Cuando tenía mucho trabajo pendiente que hacer y, si quería cumplir con las fechas que me había propuesto, debía ponerme con otros proyectos y no con algo completamente nuevo.
Pese a ello, no se iba. Era un latido constante.
Puedo asegurar que es una de las cosas más bonitas que me han pasado. Una idea repentina que ni siquiera recuerdo cómo surgió. Solo nació y... me senté. Nuevo documento en blanco. En cinco días superaba las 30000 palabras. Y, cuando más metida estaba, sucedió lo que menos necesitaba, que tuve que centrarme en una corrección y parar.
La aparté con pena.

Cuando pude retomarla, me agobié. Es un asco vivir siempre así, en una montaña rusa. Un día lo que has escrito te parece la hostia y al siguiente te sigue pareciendo la hostia... pero de malo. Eso me ocurrió con esta historia.

Así que hice lo que se está convirtiendo en una rutina, cerré archivo y terminé Flores para Julia.
Como veis, funciono un poco así... por impulsos. Por necesidades.
Fue cuando terminé esa novela que tuve que volver a decidir cuál era el siguiente paso... y me acordé de Lola. Había pasado unos meses sin tocarla, así que releerla me sirvió para verla con más perspectiva, un poco más como espectadora, y lo que leí... me llenó. Cuesta explicarlo. Llega y solo te queda seguir, disfrutarlo, sufrirlo, vivirlo.
Eso hice.
Fue por Lola y también por cada uno de los personajes de esa historia. Todos me hicieron temblar. Todos.

Fui la chica de la nariz roja, y el chico de la sonrisa bonita, y el niño triste, y el de las pecas, y el tercer pico de un triángulo. Fui un tango en la playa, una casa en Islandia y un hogar en una habitación blanca.




Afirmo con rotundidad que es la novela que he escrito que más me ha hecho llorar. Cómo sufrí, de verdad. Si releo párrafos se me ponen los pelos de punta. Y no digo que tenga nada en especial que la haga diferente a otras, pero para mí... para mí lo fue. Mucho.

Cuando la terminé, les dije a mis lectoras de confianza que no quería que me leyeran. Siempre nos pasa, pero en esta ocasión me ocurría algo nuevo. Y es que... me daba vergüenza. Un pudor que al principio no entendí. Con el tiempo lo hice. No era timidez, sino que se trataba de miedo. Miedo a que no les gustara y yo me muriera de pena. Porque, si me decían que era una mierda, iba a sufrir. Mucho. Soy blandita. Y tenía pánico a enseñársela al mundo y que la respuesta estropease lo que yo había sentido escribiéndola.
Como siempre, son mujeres sabias, y no lo digo porque les gustara, sino porque me ayudaron a volver a poner los pies en la tierra y a relajarme. Este trabajo es tan emocional que, sin apoyo de personas que de verdad comprendan cómo se siente desde dentro, yo estaría ahora mismo totalmente perdida.
Ya con un borrador terminado, dudé mucho. No sabía qué hacer con ella. ¿Amazon? ¿Editorial? No os voy a decir que fue sencillo... menos aún teniendo en cuenta la velocidad a la que funciona mi cabeza. Pasé días dándole vueltas. Hablando con mi editora y analizando el riesgo que suponía sacar juntas una historia como esta, que ni siquiera parecía encajar en el sello. ¿Y sabéis qué? Que pensé en intentarlo por otros caminos, mandar el manuscrito a nuevas editoriales, pero al final llegué a la conclusión de que cuando una persona confía en ti y en tu trabajo casi a ciegas se merece el mismo sentimiento de vuelta. Así que la llamé y le dije que sí. Que si ella era capaz de arriesgarse sacando algo que se salía un poco de la línea general del sello, yo también lo hacía. Y aquí estamos. Trabajando juntitas y a lo loco. Con una novela de amor, de sentimientos, con una carga dramática importante, con un tono especial, con una estructura diferente, con un título un poco triste y un final perfecto.


Ojalá ésta fuera nuestra historia de amor saldrá publicada el 1 de octubre con Esencia.


Como explica una de mis películas favoritas al comenzar (500 Days of Summer), esta no es una historia de amor, es una historia sobre el amor. Quizá pueda también aplicarlo a la de Lola. O no. Juzgadlo vosotras mismas.




9 comentarios:

  1. Con una presentación como esta, cómo esperas que ahora no me maten las ganas por leerla? Quiero un poco que el tiempo se detenga (porque siento que el año va volando), pero saber que en octubre podré tener a Lola hace que quiera dar un salto directamente a ese día y entender todo lo que te hizo sentir.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. He tardado tanto en contestar que ya solo queda un mes!!! XDD

      Eliminar
  2. Estoy deseando conocerla, me encantan tus historias y seguro valdrá la pena. A veces hoy que salirse del camino trazado

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mil gracias por la confianza! Espero cumplir las expectativas ;)

      Eliminar
  3. El final no me queda claro, y la verdad esq espero q sea Él y no otro chico diferente. Sácame de dudas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas noches,lo acabo de terminar,gran libro,...con mucho sentimiento,...pero me pasa lo mismo,no me queda claro el final, y me gustaría pensar q ese El,sea Tristán,.... Por favor sacamos de dudas!!!!!

      Eliminar
  4. Como verás Neïra, esta historia pide más, yo te pido más. Prendí la compu para saber si había segunda parte, como dicen ustedes: me supo a poco. ¿Está bien expresado? Que se entienda por favor que para mí debería haber más historia. No disfruté llorar, o quizás sí lo hice, pero no por el principio de la trama, sino por el final. Bueno, lloré en todo momento. No quiero hacer spoiler. Te mandaré un mail mejor. Pero esta historia pide a gritos una continuación. El muchacho triste... falta mucho sobre él. Dudas sobre el final no tenía, hasta que leí los comentarios anteriores... También me gustaría pensar que sea ÉL, pero por cómo describe la historia... mmm...

    ResponderEliminar