Detrás del telón... OEFNHDA

Todos los proyectos llevan detrás mucho más de lo que parece a simple vista. A veces, me da la sensación de que en mi cabeza me guardo demasiado y pienso que ojalá pudierais mirar por un agujerito y ver cómo es ese mundo para mí. Un poco locura, sí, pero de nuevo me ha sucedido con Ojalá esta fuera nuestra historia de amor. Me encantaría que vierais la casa que comparten Elena, Tristán y Lola. O al pequeño Dexter. O el mural de sueños.
Como no es posible, tenemos que conformarnos con la novela y con todos los recursos que usamos a menudo para que sepáis mucho más de ellos. Hoy ha llegado el turno de esta entrada.

Es solo para quienes hayan leído la novela, ya que está plagadita de spoilers.


¡Vamos allá!

La estructura y la trama se me ocurrieron un día sin más, mientras pensaba en mis cosas muerta de aburrimiento en casa y H veía la tele. Yo soñaba despierta y, simplemente, apareció. Siempre había querido escribir sobre la enfermedad, aunque sin recrearme en ella, sino centrándome en la parte emocional de la misma. No obstante, no quería quemar ese cartucho si no era por una historia que de verdad me llenase. Y cuando conocí a Lola supe que había llegado el momento. Además, me parecía todo un reto contar con tres narradores masculinos y que se diferenciaran sus voces (espero haberlo conseguido).

Es una de las historias más especiales que he escrito. La viví con una intensidad horrible. Y digo horrible porque lloré, sufrí y, a la vez, quise que no se acabara nunca, pero con esto solo conseguí terminarla en un tiempo récord. Podría decirse que la vomité. Fue tan fácil y complejo a la vez... fue precioso, no hay mucho más que pueda decir sobre el proceso.


Desde el primer momento vi a la actriz española Sara Sálamo como Lola. Creo que de mis musas es la que me resulta más parecida al personaje. En el caso de ellos... ocurrieron dos cosas. Por una parte, Unai solo existe en mi cabeza. No sé explicarlo, pero usé a Guillaime Caunet porque me pegaba y me encanta, pero, en realidad, no se parece al que imaginé en mi mente. Así que solo es un recurso. Por otra parte, Tristán sí que resultó sencillo, al menos al principio. Hasta que descubrí que el muso que había escogido, Dylan Rieder, había muerto de leucemia unos años atrás. La llorera fue impresionante, no me preguntéis por qué, pero me pareció una casualidad bonita y tremendamente triste, teniendo en cuenta el tema de la novela. Y eso solo hizo que le cogiera más cariño aún a su personaje, que ya es uno de mis favoritos de todos los tiempos.


La novela no está contextualizada en ninguna ciudad en concreto, pero para mí podría ser perfectamente Bilbao. El Hospital de las Cruces tiene una zona de oncología infantil muy parecida a la que describo en el libro. Creo que por eso, inconscientemente, elegí también algunos nombres vascos.

La primera versión enviada a la editorial terminaba en el penúltimo capítulo, con esa conversación en el banco entre Tristán y Lola,  pero mi editora consideró que sería bonito darle una vuelta a la idea de incluir ese último capítulo narrado por Lola. En él, gracias a la aparición de una persona nueva (el chico del suavizante), se muestran todas las posibilidades de futuro que existen, ese mensaje de que la vida sigue y podemos ser felices aunque suframos desengaños o pérdidas importantes; una esperanza que quizá el final no tenía sin esa escena y que dejaba un regusto demasiado amargo. Cerrar el círculo.

Quizá de todas mis contemporáneas sea la más alejada a la línea publicada hasta el momento, pero sabéis que yo odio las etiquetas y que escribo lo que me sale, sin necesidad de ceñirme a instrucciones ni a protocolos sobre lo que debe ser la novela romántica que ni comparto ni entiendo.


El programa Hermano Mayor a través del cual se conocen Unai y Marco no sabía si existía cuando la escribí, de ahí la nota de autora. Sin embargo, gracias a una lectora, he descubierto que existe un programa muy parecido llamado Veteranos, en ASION (Asociación Oncológica Infantil de Madrid).

Algunas me habéis preguntado por qué siempre hablo del duelo, aunque sea de formas diferentes, y es que creo que es un tema recurrente al que debemos enfrentarnos en el día a día. A la pérdida, sea por la muerte, por una ruptura, un enfado o un simple trabajo, pero que es tan cotidiana que me resulta inevitable no hablar de ello en mis novelas.

Escribí toda la novela con James Bay de fondo. En mi cabeza, en la habitación de Tristán siempre suena una de sus canciones. Y, como estoy fatal, ahora cada vez que lo escucho tengo ganas de llorar.


Nunca se me pasó por la cabeza que pudiera escribir una continuación de esta historia en un futuro. Ni una nueva sobre Lola ni la propia de Tristán. Sin embargo, los quise tanto y tuve que despedirme tan rápido que no descarto que, algún día, me cuenten qué tal les va la vida. Pese a ello, me da miedo. Soy de las que piensan que muchas veces alargar una historia solo la destroza, y tengo pánico a que suceda eso si me atrevo a dar ese paso. En el caso de que un día suceda, tampoco sería una continuación como tal, sino la historia propia del chico de ojos tristes.



Considero que, junto a April, Adam y la trayectoria de los planetas, es mi mejor novela publicada a día de hoy.

¡Y eso es todo! Espero que os haya gustado saber un poquito más.

Un mes después de su llegada, puedo decir que está siendo una de las experiencias más bonitas desde que empecé a escribir.

Hasta la próxima entrada. ¡Mil besos!❤️❤️❤️


4 comentarios:

  1. Una historia preciosa tal cual es, y ya tiene un hueco en mi corazón para siempre, porque es de las que dejan huella, de las que llenan con una intensidad arrebatadora.
    Mi enhorabuena por esta preciosa historia!♥️♥️

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Leticia! Mil gracias por tus palabras!! Me alegro mucho de que la hayas sentido así. Besos!!

      Eliminar
  2. Solo puedo decir que es una historia maravillosa. Muy bien escrita, respetuoso con la enfermedad. Se ha convertido en uno de mis libros favoritos. Gracias por crearla����. ( A mí si me gustaría leer la de Tristán, creo que se lo merece)��

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Eva! Gracias por sentirla así y por hacerle un hueco en tus libros favoritos!!! Nunca digo nunca... pero tengo que pensarlo muy muy bien (hablo de Tristán :))
      Besos!!

      Eliminar