Ciao, 2019...

Por una vez, me da miedo despedirme de un año.

2019 ha sido tan bonito que no quiero que termine...

Acabé el 2018 con la sensación de que el que entraba iba a ser especial y no me equivoqué. Y no solo porque estaba embarazada después de un proceso largo y costoso, sino también a nivel profesional.


Estrené enero con la publicación de una novela que marcó un antes y un después para mí en mi carrera. Con April, Adam y la trayectoria de los planetas iniciaba un nuevo camino que me moría por recorrer. Como siempre, me sorprendisteis. Pese al cambio de registro, los acogisteis con un cariño inmenso y me disteis más alas para continuar probándome en otros campos.


Dediqué los siguientes meses a reorganizar mi cabeza. Me encantaría ser una de esas personas seguras de las decisiones que toman y que encuentran rápido la fórmula en la que encajan como escritoras, pero no lo soy. Siento que voy y vengo, y, aunque puede parecer algo positivo, en ocasiones es un verdadero asco.

Decidí relajarme y disfrutar de mi vida personal, meses preciosos en los que me centré en la personita que estaba a punto de poner todo mi mundo patas arriba. Para ello, retomé un proyecto que había abandonado el año anterior con más de la mitad ya escrito. Me reencontré con Aurora y me divertí. No pensé demasiado, solo me dejé llevar por su historia y en junio le puse el punto final a TYYEECDB.


Con el aviso del verano a la vuelta de la esquina, volvimos a vernos en la Feria del Libro de Madrid. Qué bonito es siempre. Qué feliz soy de juntar a la familia que hemos formado, aunque solo sea por unas horas.
También repetí firmas en mi ciudad; han sido nada menos que cinco a lo largo de todo el año.

En julio llegó el amor de mi vida. Julieta nació el miércoles, día 17, a la 1:09 de la madrugada y después de un montón de horas que se hicieron eternas y, a la vez, recuerdo como un suspiro. Pequeñita, con un pelazo que nos hizo reír y con los ojos más grandes del mundo.


Nos conocimos durante el verano más bonito de todos y, entre tomas y pañales, en mi cabeza se fueron fraguando nuevas historias, porque, pese al agotamiento y al cambio de prioridades, esto de crear es un impulso incontrolable.

Continué con una juvenil que había echado raíces en mi cabeza, pero la dejé porque no lograba conectar del todo teniendo solo ratos sueltos que arañaba a los días. Empecé una novela coral, pero la abandoné después de 30000 palabras. Pienso retomarla en cuanto llegue el momento, pero me resultaba difícil llevar el ritmo que me pedían los personajes con mi cambio de rutinas.

Entonces, sucedió. Recordé una trama de fantasía que había comenzado en 2017, nada menos, y cuyo mundo había ido desarrollando en una libreta a ratitos. ¿Por qué la escogí? Bueno, ella me escogió a mí, en realidad, pero fundamentalmente porque con Julieta la mitad del día en brazos tenía mucho tiempo para pensar y poco para sentarme a plasmarlo en un papel, así que necesitaba centrarme en algo que supusiera mucho trabajo de trastienda. ¿Qué mejor que crear un mundo que ni siquiera existe? Así empezó todo, inventándome paisajes y seres en mi mente que, cuando Julieta dormía, trascribía al móvil como una loca para no olvidarme de nada.
Tres meses después, tenía el borrador de la primera parte de una saga. Un reto que me había impuesto y que, mejor o peor, me hace muy feliz haber conseguido.

A todo esto, he llegado a diciembre, pero me he saltado dos momentos muy importantes que quiero compartir:

El primero sucedió en septiembre. Recibí una llamada que me hizo saltar de alegría (literal, estaba en una feria y comencé a dar saltitos). Aún no me dejan decir nada, pero espero pronto compartir la noticia con vosotras. Ojalá os haga tanta ilusión como a mí.

El segundo fue la salida de Lola a comerse el mundo. El 1 de octubre lanzábamos Ojalá esta fuera nuestra historia de amor. Solo tengo palabras bonitas, porque, pese a que se escapa un poco de la línea habitual, de lo que muchas estáis acostumbradas a leer y del estilo del propio sello editorial, la respuesta no ha podido ser más positiva.

Brutal la experiencia de Lola, de verdad. GRACIAS.


¿Cómo se presenta el 2020? De momento, caótico.

Tengo en el aire el futuro de una novela juvenil que terminé en 2018. Sigue buscando su camino. Estos años he aprendido que la paciencia es una virtud a entrenar y, como veis, no lo estoy haciendo del todo mal. Me he equivocado ya lo bastante para saber que, en ocasiones, es mejor esperar y encontrar el lugar en el que un proyecto encaja antes de lanzarme sin pensar en las consecuencias. O, al menos, meditar las posibilidades el tiempo que yo necesite para estar segura de las decisiones que tomo.

¿Publicaré? Sí, aunque quizá es sorprenda un poco el qué... 😉😇

¡No puedo contar mucho más del futuro más inmediato!

¿Qué proyectos tengo en mente? Como siempre, unos ciento cincuenta. Mi idea es continuar con la saga de fantasía para no perder el hilo, mientras alterno con correcciones y con algún proyecto contemporáneo de cara al año siguiente. Posiblemente, la novela coral que dejé más que empezada, pero nunca se sabe. También me conozco lo suficiente para saber que soy imprevisible y que es posible que mañana comience una serie sobre zombies o un dramón de los que deshidratan. ¿Quién sabe? ¡Eso es lo bonito de mi trabajo! Lo único de lo que estoy segura es de que lo iré compartiendo con vosotras.

Ojalá un 2020 igual de intenso y bonito.

Ojalá seguir compartiendo historias y momentos.

Ojalá se cumplan todos vuestros "ojalás"... ❤️








2 comentarios:

  1. Quiero desearte a ti también un feliz 2020 y aprovechar para darte las gracias por tus historias.
    Acabo de releer "Valiente Vera, pequeña Sara" y he vuelto a trasladarme a aquellos veranos y esas promesas mudas y bonitas del próximo año que yo también he vivido.
    Espero que no dejes de escribir porque gracias a ti y a tus historias es muy fácil dejarse llevar y evadirse y acabar con una sonrisa en los labios y un nuevo propósito.

    Un saludo afectuoso.

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  2. Hola, saludos desde Venezuela, siempre me paseo por aquí para ver si hay algo nuevo, pero hasta ahora solo me lleno de incertidumbre, no se por que la ausencia, y eso me extraña y preocupa a la vez, extraño navegar en un nueva historia llena de risas, tristeza y ese cóctel lleno de sentimientos que siempre muestras en tus libros, que te puedo decir, si sueño despierta 24/7 con cada universo que nos regalas, no nos abandones cielo, gracias por tanto.
    Besos!

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